Conóceme

Soy Kelly González, mamá de tres adolescentes, me encanta la danza y mi pasión es ayudar a las personas a tener la mejor calidad de vida que puedan conseguir, para que logren sentirse como se merecen. Coach certificada, titulada en nutrición, nutrición deportiva, entrenadora personal, estética y empresaria.

 

Voy a contarte, qué me ha llevado a acercarme a personas como tú y hablaros de calidad de vida y salud.
Aunque soy una mujer joven, mis andaduras comenzaron a una edad muy temprana. De niña, como casi todas las niñas de aquella época, hacíamos ballet o gimnasia rítmica, en mi colegio había gimnasia rítmica, así que tocó aquello. Mis padres también personas muy activas, jugaban a bádminton y también empecé a practicarlo, si había un árbol cerca, lo trepaba o cualquier cosa a la que pudiera subir, escalar o parecido, lo hacía.
Los veranos los pasábamos en un camping al pie de la playa, ideal para estar todo el día haciendo pinos, espagares y demás piruetas. Hacía esquí acuático y dábamos paseos en lanchas. Hablando de esto, siempre pienso en ese moreno que lucía cada año y el olor a mar y playa, me evocan un sentimiento de plenitud y paz, recuerdo ahora como sentía esa energía y satisfacción al poder hacer todas esas cosas.
Me gustaba el deporte y esa vida activa, nunca había sido una niña muy estilizada, pero como cada vez le dedicaba más tiempo al deporte, que ya hacía de competición, mi cuerpo se volvió flexible y definido, más delgado.
Así pasé la adolescencia, daba clases de gimnasia rítmica y mantenimiento para mamas. Hasta que un buen día , me casé y fui madre muy joven. A mis 23 años ya tenía tres hijos, pasé de ser una niña de apenas 45 kilos a tener familia numerosa y en algún momento llegar a pesar casi 70 kilos. ¡Si ya es difícil, recuperarte de un embarazo, imagínate de tres preciosidades de 4 kilos!!!!
Todo el tiempo que tenía se lo dedicaba a mis retoños, sus comidas, sus juegos, las tareas de la casa y al trabajo. Intentar dar el 100% en todo, era una utopía, intentaba hacerlo lo mejor que podía, pero poco a poco, cada vez, se me hacía más cuesta arriba. Si eres madre, seguro que me entiendes.
Por momentos, mi trabajo en el sector farmacéutico se hacía más acaparador y estresante, las ventas, el equipo….como siempre fui muy exigente e inconformista, volví de nuevo a los 48 kilos. No tenía demasiado interés, ni tiempo para comer, todo era estresante en mi vida, tal y como me la planteaba. Era una lucha constante de sentimientos y cabeza, contra el estómago y colon. En otros momento hacía su aparición la tan temida ansiedad que me hacía engordar, engordaba porque comía, tenía ansiedad, comía más, no quería pensar, comía, me daba depre, comía, no llegaba holgada a fin de mes, comía…. ¿Te ha pasado esto a ti alguna vez?
El caso es que mi vida, la que yo sentía como mía hace unos años, se había ido a algún lado, con mi figura de deportista, acompañadas de mi energía, paciencia y juventud, ala….¡a hacer una fiesta las cuatro!
No vayas a pensar que no era una persona feliz, todo esto que sentía, intentaba armonizarlo al máximo posible. Tenía tres hijos maravillosos, un buen trabajo, una familia enorme y cariñosa…. Pero siempre estaba cansada, no tenía paciencia y enfermaba con frecuencia, me dolía la cabeza a menudo y no me cuidaba como debía, o no tenía tiempo, o no tenía ganas.
Hasta que un día, me vi frente al espejo, y aún siendo joven, me vi mayor y descuidada, me asusté, pensaba que igual no iba a ser posible recuperarme y verme otra vez una mujer atractiva, con energía, volver a disfrutar del deporte y cuidarme. Empecé a buscar por internet, leía libros, fui a ver a médicos, probé dietas y casi todos los productos del mercado. Si algo tenían en común esos métodos es que: o los dejaba, o los acababa siempre igual, con menos energía que al comenzar. No podía ser, reunía fuerzas y empezaba una dieta o un remedio y aniquilaba las pocas ganas que me quedaban, tomaba sustitutivos de comidas, comprimidos naturales, salvias…. La dieta de la piña, de la zona, disociada…. Creo que no me dejé ninguna sin probar. Algunas funcionaba, adelgazaba al principio y luego recuperaba más o, comenzaba a tener más energía, pero no dormía…
Estaba tan harta de eso, que empezaba a conformarme con mi “nuevo yo”, simplemente empezaba a aceptar que, para mi, era imposible cambiar mi figura o el nivel de energía, empezaba a pensar que iba a estar mejor acallando esos deseos de volver a sentirme más atractiva, ya tenía una buena familia, un buen trabajo, ya era más mayor, ya era madre!…. Una no puede quererlo todo en la vida ¿no?
¿O sí? ¿Qué crees tu?
Fue simple, pero a la vez, realmente difícil dejarme ayudar. Descubrí el mundo del coaching, como nos limitan nuestras creencias y vivencias, nosotras mismas nos boicoteamos….fui acumulando horas y horas de estudios en diversas disciplinas y finalmente cree un método totalmente innovador e integral, reúne todas las herramientas y unas sencillas rutinas que necesitas incorporar a tu día a día.
Después de tantas dietas, mi metabolismo y sistema hormonal, estaba por los suelos, o sea que fue un camino largo, pero ya notaba desde los primeros siete días, que mi nivel de energía, subía y ya no bajaba, veía resultados y eran sostenidos en el tiempo, no estaba resultando nada complicado, eran rutinas muy sencillas y rápidas. Empecé sin darme cuenta  a cambiar mis hábitos, beber mas agua, exigirme menos, quererme más, mi salud y la de mi familia empezó a cambiar, estaba feliz!
Las persona de mi alrededor me empezaban a preguntar ¿Kelly, que has hecho? Cada día se te ve mejor, más joven, mas enérgica. Mis amigos y compañeros de trabajo también querían probar.
Ahora me dedico a ello . Ayudo a las personas como tú, a tener la mejor calidad de vida que puedas conseguir, para lograr transformar tu vida. Me hace muy feliz ver como con un poco de ayuda, puedes lograrlo. ¡No renuncies a sentirte con energía y libre!
¡Mamá de tres y Feliz!